RADIO VALDÉS

Hecha en Patagonia, para el mundo.

«Me mandé una cagada»

Por: Vanina Botta.

“Me mandé una cagada” dijo, como si hubiese estacionado mal el auto, o hubiese dejado el horno encendido. Suena a tan poca cosa, ¿no?
“Me mandé una cagada” como dijeron tantos femicidas. No es una frase aislada, es una frase común dentro de los violentos y femicidas, como si fuese un simple error, como que se le escapó, como que eso que sucedió no es algo que querían hacer realmente y que no se pudieron controlar, como una cosa menor.
Minimizando lo que hicieron, minimizando las consecuencias, cosificando una vez más a la mujer. Mecanismos típicos de personalidades psicopáticas.
La situación es cada vez más grave, 44 femicidios en lo que va del 2021, sí, 44. Un varón en nuestro país mata a una mujer cada 20 horas.
Los números dan escalofríos y los informes vuelven a confirmar que quienes dicen amarlas son quienes las matan. En nombre del amor mueren víctimas de algún hombre que piensa que ese cuerpo es de su propiedad o que quieren aleccionar mujeres que “rompen las reglas”. Ese acto de matar a una mujer es un mensaje dirigido no solo a nosotras sino también a los otros varones; es la ofrenda que les permite seguir perteneciendo a esa cofradía masculina privilegiada.
Hay una sociedad entera que durante años minimizó los femicidios, hasta lo denominaban “crímenes pasionales” (quitándoles responsabilidad cognitiva).
Estamos atravesadas por el femicidio de Úrsula, una más y van 44, los nombres se amontonan, las fotos invaden las redes. Explotamos de impotencia, lloramos, nos angustiamos, entendemos que el problema es universal, es de todas y todos.
Nuestros femicidios no son un error, son cometidos por varones ( hijos de una cultura y de un entorno), varones atravesados por una masculinidad hegemónica y que deben hacerse cargo y no mirar más para otro lado, es momento de abandonar ese pacto silencioso entre ustedes.
Nuestros femicidios son el acto extremo y todo-poderoso del patriarcado; pero nos secamos las lágrimas para seguir adelante en esta lucha y para no tener que llorar a ninguna más.
SOCIEDAD

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